A un mes de los acontecimientos al fin puedo darme un respiro para relatar uno de los momentos más importantes de mi vida o mejor dicho el momento que marcaría el inicio de una etapa maravillosa…
Pero vamos un poco atrás el viernes 12 de Diciembre comencé con contracciones pero muy pequeñas, podría decirse que solo eran incomodas pero no existía un dolor mayor al cólico menstrual yo sospechaba que el momento se acercaba y pues había comenzado con un cm de dilatación, pero en medio de la ansiedad el sábado 13 todo se detuvo, ni un dolor, ni una molestia, por el contrario estaba llena de energía lo cual me empezó a poner “enfermita de mi carácter” pues yo lo que realmente quería era que el trabajo de parto comenzara y tener la dicha de al fin después de 9 meses conocer a mi pequeño hijo.
Así transcurrió el fin de semana no había nada el martes 16 de Diciembre por la mañana recibí una visita con información para las becas de educación y un poco más tarde Abril llegó para acompañarme a mi casa a traer algunas cosas para el bebe, en mi casa tuve un sangradito muy pequeño pero de inmediato hable con mi ginecóloga, saben algo? Tenía miedo de no identificar cualquier señal de alarma o algo que pudiera afectar el nacimiento de mi bebe, fuera de eso no tenía miedo de los dolores ni de nada que tuviera que ver con el parto solo de no identificar algún problema, de regreso empecé a sentir nuevamente dolorcillos pero seguían siendo muy pequeños, este día tenía consulta con mi ginecóloga.
Llegue al consultorio y mi presión arterial estaba por las nubes, curiosamente yo no tenía ningún síntoma de este padecimiento pero el hecho era que comenzaba una preeclamsia leve por lo que habían 2 opciones inducir el parto o practicar una cesárea yo deseaba con todo el corazón que me realizaran una inducción pues deseaba un parto natural (Mis sueños del parto acuático ya habían quedado en el olvido debido a mi presión). Me hicieron algunos chequeos y se determino que no se podría inducir pues el bebe aun estaba muy arriba, así que escuche las aquellas temidas palabras… “Lilis tenemos que interrumpir el embarazo y practicaremos una cesárea, en este momento no es riesgoso para el bebe pero podría serlo para ti”. Y pues donde manda capitán no gobierna marinero trate de concentrarme en que se estaba haciendo lo mejor para los dos y que no importaba el como que solo importaba que al fin conocería a mi príncipe de Kemet.
A partir de ese momento comenzaron las carreras hablar por teléfono, mandar msjs, ir a mi casa por el curp y todo comenzó a moverse tan rápido que parecía un sueño, en el camino recibí muchas llamadas y mensajes alentándonos y la verdad es que sentir el amor de mis personas queridas fue lo que me dio la fuerza necesaria para llevar lo mejor posible todo lo que estaba sintiendo. Bien dicen que una madre a punto de dar a luz necesita contención de sus seres queridos.
Llegue al hospital me ingresaron y todo siguió moviéndose con rapidez de repente ya estaba una enfermera conmigo preparándome para la operación, Male estaba conmigo y Gaby acababa de llegar, no sentía miedo solo emoción, cuando la enfermera regreso para llevarme al quirófano y Gaby me dio la bendición en representación de todas las amigas lagrimitas empezaron a saltar de mis ojos. Male también me dio la bendición y me dijo que todo saldría bien, el notar como le temblaba la voz producto de la emoción logró que ya no aguantara más y soltara las lagrimas pero también eran lagrimitas de emoción.
Llegue al quirófano preguntándome si todo aquello que me habían contado de una temible cesárea era cierto pero decidí no pensar en eso y solo vivir el momento, cuando vi al Dr. Aboites (esposo de mi ginecóloga) me sentí muy contenta, una cara conocida en mi operación, por supuesto pregunte por Blanca, mi ginecóloga de cabecera, a quien cabe mencionar que le tengo muchísima confianza, durante todo mi embarazo me sentí cuidada, mi confianza con ella era tal que conocía mi historia de inicio a fin y era por eso que el verla tanto a ella como a su esposo hizo que me sintiera acompañada en el mejor día de mi vida, su esposo me dijo que ya había llegado y que se estaba preparando.
Se presento el anestesiólogo y comenzó el proceso, tb se presento la Dra. López y me dijo que ella sería la pediatra que me presentaría a mi bebe. En el quirófano platicábamos del nombre del bebe, yo creo que era un poco para monitorear que tan consciente me encontraba.
Todo estaba dispuesto… blanca volteo a verme y pregunto estas lista? Y yo solo asentí con la cabeza en realidad no sentí absolutamente nada de la cintura para abajo pero estaba al pendiente de todo lo que ocurria a mi alrededor no quería perderme ni un solo instante y quería grabarlo todo en mi memoria Gaby la pediatra de mi bebe decía que se veía como se movia mi bebe en lo que a mi empezaban a abrirme los doctores me acariciaban el cabello y me preguntaban como me sentía ¿qué como me sentía? Feliz de que estuvieran a mi lado y yo confiara tanto en ellos, feliz de que faltaba poco para tenerlo en mis brazos y ansiosa muy ansiosa además tenia un sentimiento muy difícil de explicar estaba ocurriendo algo mágico en ese lugar, ¿que fue lo que conteste?… solo un débil bien… creo que en ese momento se me iba a quebrar la voz. De repente Blanca dijo que ya veían los “rizos güeros”. La verdad es que yo me encontraba muy atontada todo parecía borrozo como si todo transcurriera tras un velo de neblina. Dentro del quirófano se decía que no quería salir. De repente todo se movilizo el anestesiologo comenzó a presionar por arriba de mi abdomen yo sentía que me jalaban hacia abajo y en eso sentí como mi hijo se deslizaba luche por incorporarme, no quería perderme ese momento el medico anestesiólogo me ayudo a levantarme y en eso… en eso mi mundo se detuvo vi como blanca lo levantaba vi su cordón que aun lo unia a mi, y vi sus grandes ojos que la miraban sorprendido, los médicos dijeron Ya esta aqui don Rodrigo, todo parecía irreal, pero ahí estaba, ahí estaba mi niño volteé a ver el reloj 9:39 pm mi vida había cambiado.
Se llevaron a mi niño a una mesa cerca donde lo revisarían y asearían y yo esperaba ansiosa su llanto preguntaba por que no lloraba… sin duda esos son los minutos mas angustiantes en la vida de una madre… agudizas el oído quisieras oir que están hablando médicos y enfermeras quisieras estar ahí junto a tu niño y saber si esta completo, si esta sano, si todo esta bien…
En eso mi hijo lloro con un sentimiento increíble (aun ahora me pregunto si ese sentimiento es producto de los llantos que yo tuve durante mi embarazo) y como si aun estuviéramos conectados, lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, recordé en un flash back mi prueba de embarazo, me recordé con un traje color hueso y botas altas dando la noticia, tb recordé mis días contando las semanas, el dia que escuche su corazón, el día que lo vi moverse en el segundo ultrasonido, el día que me dijeron que sería niño, la primera vez que lo sentí moverse dentro de mi y ahora mi niño lloraba en el otro lado de la habitación.
La dra. Gaby López se acerco con un pequeño bultito ambos nos vimos, clavamos los ojos el uno en el otro lo acaricie como si se tratara de un sueño quería abrazarlo y besarlo me ayudaron un poco, yo tenia aparatos por todos lados en eso el niño comenzó a llorar y yo también ese se convirtió en el momento más emocionante de mi vida… yo había creado a esa personita y ahora estaba ahí y ahora estábamos los dos frente a frente después de 9 meses , después de tantos sueños. Me permitieron estar con el durante 10 min y luego se lo llevaron no sin antes decirme su calificación de Apgar 9/9 y diciéndome “tiene dos manos, dos pies y cinco dedos en cada extremidad… Su hijo esta sano” y entonces todo estuvo en su lugar, respire aliviada y gruesas lagrimas recorrian mis mejillas… lo logramos hijo… estamos bien los dos.
Ahora es cuando comprendo el amor incondicional, el amor por el cual yo no dudaria en dar mi vida… Rodrigo Kaled es lo más maravilloso que me ha ocurrido y estoy destinada a hacer de el un buen hombre… un hombre feliz… tan feliz como lo soy yo ahora al tenerlo a mi lado.
Pero vamos un poco atrás el viernes 12 de Diciembre comencé con contracciones pero muy pequeñas, podría decirse que solo eran incomodas pero no existía un dolor mayor al cólico menstrual yo sospechaba que el momento se acercaba y pues había comenzado con un cm de dilatación, pero en medio de la ansiedad el sábado 13 todo se detuvo, ni un dolor, ni una molestia, por el contrario estaba llena de energía lo cual me empezó a poner “enfermita de mi carácter” pues yo lo que realmente quería era que el trabajo de parto comenzara y tener la dicha de al fin después de 9 meses conocer a mi pequeño hijo.
Así transcurrió el fin de semana no había nada el martes 16 de Diciembre por la mañana recibí una visita con información para las becas de educación y un poco más tarde Abril llegó para acompañarme a mi casa a traer algunas cosas para el bebe, en mi casa tuve un sangradito muy pequeño pero de inmediato hable con mi ginecóloga, saben algo? Tenía miedo de no identificar cualquier señal de alarma o algo que pudiera afectar el nacimiento de mi bebe, fuera de eso no tenía miedo de los dolores ni de nada que tuviera que ver con el parto solo de no identificar algún problema, de regreso empecé a sentir nuevamente dolorcillos pero seguían siendo muy pequeños, este día tenía consulta con mi ginecóloga.
Llegue al consultorio y mi presión arterial estaba por las nubes, curiosamente yo no tenía ningún síntoma de este padecimiento pero el hecho era que comenzaba una preeclamsia leve por lo que habían 2 opciones inducir el parto o practicar una cesárea yo deseaba con todo el corazón que me realizaran una inducción pues deseaba un parto natural (Mis sueños del parto acuático ya habían quedado en el olvido debido a mi presión). Me hicieron algunos chequeos y se determino que no se podría inducir pues el bebe aun estaba muy arriba, así que escuche las aquellas temidas palabras… “Lilis tenemos que interrumpir el embarazo y practicaremos una cesárea, en este momento no es riesgoso para el bebe pero podría serlo para ti”. Y pues donde manda capitán no gobierna marinero trate de concentrarme en que se estaba haciendo lo mejor para los dos y que no importaba el como que solo importaba que al fin conocería a mi príncipe de Kemet.
A partir de ese momento comenzaron las carreras hablar por teléfono, mandar msjs, ir a mi casa por el curp y todo comenzó a moverse tan rápido que parecía un sueño, en el camino recibí muchas llamadas y mensajes alentándonos y la verdad es que sentir el amor de mis personas queridas fue lo que me dio la fuerza necesaria para llevar lo mejor posible todo lo que estaba sintiendo. Bien dicen que una madre a punto de dar a luz necesita contención de sus seres queridos.
Llegue al hospital me ingresaron y todo siguió moviéndose con rapidez de repente ya estaba una enfermera conmigo preparándome para la operación, Male estaba conmigo y Gaby acababa de llegar, no sentía miedo solo emoción, cuando la enfermera regreso para llevarme al quirófano y Gaby me dio la bendición en representación de todas las amigas lagrimitas empezaron a saltar de mis ojos. Male también me dio la bendición y me dijo que todo saldría bien, el notar como le temblaba la voz producto de la emoción logró que ya no aguantara más y soltara las lagrimas pero también eran lagrimitas de emoción.
Llegue al quirófano preguntándome si todo aquello que me habían contado de una temible cesárea era cierto pero decidí no pensar en eso y solo vivir el momento, cuando vi al Dr. Aboites (esposo de mi ginecóloga) me sentí muy contenta, una cara conocida en mi operación, por supuesto pregunte por Blanca, mi ginecóloga de cabecera, a quien cabe mencionar que le tengo muchísima confianza, durante todo mi embarazo me sentí cuidada, mi confianza con ella era tal que conocía mi historia de inicio a fin y era por eso que el verla tanto a ella como a su esposo hizo que me sintiera acompañada en el mejor día de mi vida, su esposo me dijo que ya había llegado y que se estaba preparando.
Se presento el anestesiólogo y comenzó el proceso, tb se presento la Dra. López y me dijo que ella sería la pediatra que me presentaría a mi bebe. En el quirófano platicábamos del nombre del bebe, yo creo que era un poco para monitorear que tan consciente me encontraba.
Todo estaba dispuesto… blanca volteo a verme y pregunto estas lista? Y yo solo asentí con la cabeza en realidad no sentí absolutamente nada de la cintura para abajo pero estaba al pendiente de todo lo que ocurria a mi alrededor no quería perderme ni un solo instante y quería grabarlo todo en mi memoria Gaby la pediatra de mi bebe decía que se veía como se movia mi bebe en lo que a mi empezaban a abrirme los doctores me acariciaban el cabello y me preguntaban como me sentía ¿qué como me sentía? Feliz de que estuvieran a mi lado y yo confiara tanto en ellos, feliz de que faltaba poco para tenerlo en mis brazos y ansiosa muy ansiosa además tenia un sentimiento muy difícil de explicar estaba ocurriendo algo mágico en ese lugar, ¿que fue lo que conteste?… solo un débil bien… creo que en ese momento se me iba a quebrar la voz. De repente Blanca dijo que ya veían los “rizos güeros”. La verdad es que yo me encontraba muy atontada todo parecía borrozo como si todo transcurriera tras un velo de neblina. Dentro del quirófano se decía que no quería salir. De repente todo se movilizo el anestesiologo comenzó a presionar por arriba de mi abdomen yo sentía que me jalaban hacia abajo y en eso sentí como mi hijo se deslizaba luche por incorporarme, no quería perderme ese momento el medico anestesiólogo me ayudo a levantarme y en eso… en eso mi mundo se detuvo vi como blanca lo levantaba vi su cordón que aun lo unia a mi, y vi sus grandes ojos que la miraban sorprendido, los médicos dijeron Ya esta aqui don Rodrigo, todo parecía irreal, pero ahí estaba, ahí estaba mi niño volteé a ver el reloj 9:39 pm mi vida había cambiado.
Se llevaron a mi niño a una mesa cerca donde lo revisarían y asearían y yo esperaba ansiosa su llanto preguntaba por que no lloraba… sin duda esos son los minutos mas angustiantes en la vida de una madre… agudizas el oído quisieras oir que están hablando médicos y enfermeras quisieras estar ahí junto a tu niño y saber si esta completo, si esta sano, si todo esta bien…
En eso mi hijo lloro con un sentimiento increíble (aun ahora me pregunto si ese sentimiento es producto de los llantos que yo tuve durante mi embarazo) y como si aun estuviéramos conectados, lagrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, recordé en un flash back mi prueba de embarazo, me recordé con un traje color hueso y botas altas dando la noticia, tb recordé mis días contando las semanas, el dia que escuche su corazón, el día que lo vi moverse en el segundo ultrasonido, el día que me dijeron que sería niño, la primera vez que lo sentí moverse dentro de mi y ahora mi niño lloraba en el otro lado de la habitación.
La dra. Gaby López se acerco con un pequeño bultito ambos nos vimos, clavamos los ojos el uno en el otro lo acaricie como si se tratara de un sueño quería abrazarlo y besarlo me ayudaron un poco, yo tenia aparatos por todos lados en eso el niño comenzó a llorar y yo también ese se convirtió en el momento más emocionante de mi vida… yo había creado a esa personita y ahora estaba ahí y ahora estábamos los dos frente a frente después de 9 meses , después de tantos sueños. Me permitieron estar con el durante 10 min y luego se lo llevaron no sin antes decirme su calificación de Apgar 9/9 y diciéndome “tiene dos manos, dos pies y cinco dedos en cada extremidad… Su hijo esta sano” y entonces todo estuvo en su lugar, respire aliviada y gruesas lagrimas recorrian mis mejillas… lo logramos hijo… estamos bien los dos.
Ahora es cuando comprendo el amor incondicional, el amor por el cual yo no dudaria en dar mi vida… Rodrigo Kaled es lo más maravilloso que me ha ocurrido y estoy destinada a hacer de el un buen hombre… un hombre feliz… tan feliz como lo soy yo ahora al tenerlo a mi lado.
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